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Centro Médico Infantil Juvenil Cavín. Oviedo, Asturias
11/06/2015

Dermatitis Atópica

La dermatitis atópica (DA) o eccema atópico es una dermatosis inflamatoria de la piel muy frecuente en la infancia que inicialmente se manifiesta por la piel seca y el picor. Tiene un curso crónico, recidivante y fluctuante. El Dr. Pablo Coto, Dermatólogo, comenta que es el problema de piel más frecuente en los niños pudiendo afectar hasta al 20% de la población infantil. 

 

¿QUÉ ES?

La DA forma parte de lo que denominamos DIÁTESIS ATOPICA que puede definirse como la existencia de una predisposición familiar a presentar una respuesta inflamatoria exagerada, mediada por la inmunoglobulina E (IgE), frente a pequeñas cantidades de sustancias que para el resto de la población son inocuas. Esto predispone al desarrollo de ciertas enfermedades como el asma bronquial, la rinoconjuntivitis alérgica o la propia dermatitis atópica. Aunque es más frecuente en la infancia (lo padecerá 1 de cada 5 niños) también puede darse en la población adulta (1-3%).

 

¿POR QUÉ SE PRODUCE?

Son numerosos los factores que influyen en la génesis de la DA.

A continuación detallamos los más importantes:

  • Alteración de la función barrera de la piel: pérdida transepidérmica de agua. Deshidratación.
  • Predisposición genética: tiene un componente hereditario. Hay genes alterados que están implicados en la producción de proteínas estructurales de la piel y del sistema inmunitario.
  • Desequilibrio inmunológico: hay un predominio de respuesta por linfocitos del tipo Th2.
  • Factores desencadenantes exógenos: infecciones bacterianas, víricas, agua, lana, agentes químicos…
  • Factores desencadenantes endógenos: estrés psicológico, falta de sueño.

¿CÓMO Y CUÁNDO SE MANIFIESTA?

Generalmente se aprecian los primeros signos de DA a partir de los 3 meses de edad. A tan temprana edad ya se pueden ver cuadros graves de la enfermedad. Con el tiempo las lesiones van mejorando. Las manifestaciones típicas van variando en función de la edad.

Dermatitis atópica del lactante (3 meses-2 años): se presenta fundamentalmente en mejillas, frente y mentón. También  afecta a tronco y extremidades en superficies extensoras. Las lesiones son agudas o subagudas en forma de eritema, vesículas, exudación y costras.

Dermatitis atópica de la infancia (2-14 años): la localización más frecuente es en pliegues anteriores de brazos, cara posterior de las rodillas, muñecas, tobillos y nuca. Las lesiones son más crónicas predominando la piel seca (xerosis), lesiones de rascado (escoriaciones) y el engrosamiento de la piel en algunas zonas (liquenificación).

Dermatitis atópica del adulto (a partir de los 14 años): predominan la afectación en cara (labios, párpados), cuello, flexuras y dorso de manos. Las lesiones están cronificadas.

 

EL TRATAMIENTO

No existe por el momento un tratamiento curativo y ninguno ha demostrado modificar el curso natural de la enfermedad. Por lo tanto, el tratamiento ha de ir dirigido a aliviar los síntomas de la enfermedad, prevenir o reducir las recurrencias y proporcionar un buen control a largo plazo. Es básico informar a la familia para comprender la enfermedad y lograr una adecuada adherencia al tratamiento. Podemos dividirlo en medidas generales, tratamiento del brote y terapia de mantenimiento:

 

1. Medidas generales:

  • Humidificar el ambiente. En la vivienda la humedad debe estar en un nivel medio-alto. Las calefacciones producen un ambiente seco que hace que empeoren los pacientes.
  • Ducha mejor que baño,  diaria mejor que cada 2 días, corta  y con agua tibia (33ºC).
  • Utilizar jabones específicos, sin perfumes, pH neutro o ácidos.
  • Utilizar ropas amplias, poco ajustadas y de algodón. Evitar las lanas y los suavizantes.

2. En el brote activo: el corticoide es el tratamiento de referencia. Cuando es utilizado correctamente los efectos secundarios son prácticamente inexistentes. En el brote leve-moderado se utilizan tratamientos tópicos mientras que en el generalizado o resistente al tratamiento tópico se pueden dar oralmente. Es importante recordar no utilizar hidratantes en el brote agudo. No lo controlan y pueden irritar.

 

3. Mantenimiento: la piel atópica es una piel “diferente”. Tiene alteraciones estructurales que no desaparecen en el brote agudo y que la convierten en lo que denominamos una “piel sensible”. Para evitar el rebrote precoz se propugna una terapia proactiva de mantenimiento con inhibidores de la calcineurina (tacrolimus, pimecrolimus) 3 veces a la semana de manera prolongada aun en ausencia de brotes. Este planteamiento terapéutico ha demostrado ser eficaz ampliando el tiempo libre de enfermedad y facilitando el control de la dermatitis atópica.

 

Redacción Cavín - Centro Médico Infantil y Juvenil.

Más información: Unidad de Dermatología





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